El aumento en la tarifa del transporte público en Veracruz entró en vigor esta semana, tal como lo había anunciado la Asociación de Transportistas del Estado de Veracruz (Astraver) mediante carteles informativos. Los camiones de pasaje comenzaron a cobrar 12 pesos por viaje sin aplicar los descuentos prometidos para estudiantes y adultos mayores, generando molestia entre los usuarios que reportan un servicio deficiente.
La medida se concretó después de que la gobernadora Rocío Nahle confirmara el incremento justificándolo por el impacto inflacionario acumulado durante 14 años.
Usuarios reportan cobro de tarifa completa sin descuentos para sectores vulnerables
Pasajeros de diversas rutas del estado han confirmado que están pagando los 12 pesos completos por el servicio, lo que representa un incremento de tres pesos en comparación con los nueve pesos que se cobraban hasta la semana pasada. La situación ha generado inconformidad especialmente entre estudiantes y adultos mayores, quienes esperaban pagar siete pesos según lo anunciado inicialmente por autoridades estatales.
Cabe señalar que los concesionarios no están respetando el descuento para estudiantes ni para adultos mayores que, de acuerdo con los pronunciamientos oficiales, deberían pagar siete pesos por boleto. Esta situación contradice las declaraciones de la gobernadora Rocío Nahle, quien había asegurado que se mantendría una tarifa preferencial de siete pesos para estos sectores de la población.
Incluso los camiones Ulúa, que fueron gestionados por el gobierno estatal y entregados a diversos concesionarios como parte de un programa de modernización del transporte, pasaron de cobrar 15 pesos a 18 pesos actualmente, registrando también un incremento significativo que no fue oficialmente anunciado.
Redes sociales exhiben pésimas condiciones de las unidades de transporte
A través de diversas plataformas digitales, usuarios han documentado las deplorables condiciones en las que opera el transporte público veracruzano, cuestionando la justificación del aumento tarifario. Las publicaciones muestran unidades sin asientos, pisos con hoyos por donde se pueden ver las llantas desde el interior, falta de timbres para solicitar paradas, cristales rotos y múltiples fallas mecánicas que ponen en riesgo la seguridad de los pasajeros.
Las evidencias compartidas en redes sociales contrastan con los argumentos de los transportistas, quienes habían señalado que el incremento era necesario para mejorar el servicio y renovar las unidades. Los usuarios cuestionan que se cobre una tarifa mayor cuando las condiciones del transporte no solo no han mejorado, sino que en muchos casos han empeorado con el paso de los años.










